Museo de la Farmacia Hispana de la Facultad de Farmacia UCM
Exposición de objetos relacionados con la práctica farmacéutica y el medicamento. Muestra seis espacios con sendas farmacias históricas, desde una botica árabe a una farmacia madrileña del siglo XIX. Destaca su colección de cerámica y porcelana de uso farmacéutico -mostrado al público- y cuenta con una notable colección de iconografía y especialidades farmacéuticas -de uso para investigadores-.
Dispone de 450 m2 destinados a la exhibición pública, conserva en torno a las 5.000 piezas.
Dirección:
Facultad de Farmacia. Universidad Complutense de Madrid.
Plaza de Ramón y Cajal, s/n.
Ciudad Universitaria.
28040 Madrid
Metro: Ciudad Universitaria (L-6)
EMT: 82, U, G.
Horario: Lunes a viernes, de 9:00 a 14:00 horas.
Precio: Gratuito. Es necesario concertar cita previa.
La visita es obligatoriamente guiada, el tiempo medio estimado es de una hora y media.
Perfil de usuario: Público general.
Materias: Farmacia.
Tel.: 91 394 17 97
Correo electrónico: museofar@farm.ucm.es
Página web: https://www.ucm.es/m.farmacia
El Museo de la Farmacia Hispana es uno de los mejores de Europa en su género. Presenta desde amuletos y exvotos ligados a una concepción mágica del arte de curar hasta carteles publicitarios de principios del siglo XX.

Expone un conjunto de boticas históricas que han sido rescatadas y reubicadas en el Museo. Es el caso de la botica Gibert, procedente del pueblo tarraconense de Torredembarra, cuyas estanterías, del siglo XVIII, exhiben una colección de cerámica farnacética procedente de Puigcerdá de la misma época. Otra farmacia notable, y original, es la del Hospital de San Juan Bautista de Astorga (León). De ella también se conserva el mobiliario y en él se ubican botes con heráldica de diferentes órdenes religiosas.

de San Juan de las Afueras (Toledo)
siglo XVII

ubicada en el nº 6 de la Plaza de Santo Domingo
siglo XIX
La más moderna de las farmacias conservadas es una de Madrid, la Farmacia del Licenciado Maeso, que estuvo radicada en la Plaza de Santo Domingo, de estilo neogótico; su estructura y disposición es la clásica de las farmacias decimonónicas. El material dispuesto en sus estantes es el mismo con el que el establecimiento contaba en el siglo XIX. Junto a estas farmacia originales se han reconstruido tres espacios museográficos, en los que se representa un laboratorio alquímico, una botica árabe y la botica del Hospital de san Juan de las Afueras de Toledo, que estuvo vinculado a la casa del Cardenal Tavera y que se muestra hoy tal como fue expuesta, en Sevilla, en la Exposición Hispanoamericana de 1929. Fuera del recinto del Museo, próxima a él, puede contemplarse una farmacia rural segoviana del tránsito del siglo XIX al XX, de la que se conserva el mobiliario y el ajuar original. Además de los espacios reseñados, el Museo cuenta con una espléndida colección de cerámica farmacéutica, agrupada en función de los principales centros de producción: Cataluña, Valencia, Aragón, Talavera, Puente y Alcora. La mayor parte de la cerámica fue elaborada durante el siglo XVIII, aunque hay notables ejemplos anteriores. El conjunto es de gran coherencia y permite conocer la evolución del arte decorativo en este tipo de producción. En menor proporción se conservan piezas de alfares europeos y americanos.



También hay excelentes ejemplos de material de vidrio, usado tanto en las prácticas de destilación, como para la conservación de simples medicinales. Una amplia colección de morteros, construidos con diversos materiales (marfil, metal, piedra) y una selección de cajas de madera utilizadas para contener los elementos con los que el boticario preparaba los medicamentos. El Museo cuenta con un interesante conjunto de instrumental científico, habitualmente empleado en la preparación de medicamentos, en la investigación farmacéutica y en la propia enseñanza de esta disciplina. Estos materiales muestran el auge que la instrumentación ha tenido desde finales del siglo XVIII hasta nuestros días. Entre estas piezas destacan los instrumentos de carácter analítico (balanzas, espectroscopios, polarímetros), los que permiten la observación de las estructuras biológicas (microscopios, lupas, etc) y los utilizados para la fabricación de medicamentos (pildoreros, grageadoras, compresores, dosificadoras).

fabricado por Ross, siglo XIX


Una pequeña sección del Museo está dedicada a la medicina homeopática; en ella se exhiben diversos botiquines, junto a algunos medicamentos dosimétricos. También tiene interés el conjunto de piezas relacionados con las aguas minerales artificiales.
Las primeras preparaciones industriales y semi-industriales están representadas en la exposición permanente, si bien la mayor parte de los específicos no se muestran al público, estando reservada su consulta a investigadores.


Junto a los específicos y especialidades farmacéuticas se exhibe una selecta muestra de la publicidad elaborada para potenciar su consumo: carteles metálicos esmaltados, almanaques, postales, cromos, etc.
Este conjunto constituye un fondo documental de especial importancia para el estudio de la iconografía decimonónica y su proyección entre los distintos grupos sociales.
(1917-1987)
(1881-1960)


La colección fue iniciada, en 1915, por Rafael Folch Andreu. Inicialmente ubicada en la madrileña calle de la Farmacia, en el edificio de la antigua Facultad, fue trasladada a su actual emplazamiento en 1944.
En 1951, bajo la dirección de Guillermo Folch Jou, se inauguraron, oficialmente, las actuales instalaciones. Desde 1987 ejerce como director Francisco Javier Puerto Sarmiento.
El Museo dispone de una amplia descripción de sus fondos gracias al volumen “El Museo de la Farmacia Hispana”, coordinado por Rosa Basante Pol (Madrid: UCM, 1993). En él se encuentra abundante bibliografía específica sobre cada una de las colecciones y espacios museísticos.