El hallazgo, publicado en la revista Cerebral Cortex, revela que esta pausa postespiratoria puede estar relacionada con síntomas de depresión y con la satisfacción vital
Un innovador estudio realizado por la Universidad Complutense de Madrid y Nirakara Lab, en colaboración con el Biotechnology Institute (BTI) de Vitoria-Gasteiz, ha identificado una micro pausa que ocurre después de cada exhalación y que está estrechamente vinculada a las redes cerebrales responsables del procesamiento de nuestras emociones. Este hallazgo, publicado en la revista Cerebral Cortex, revela que esta pausa postespiratoria puede estar relacionada con síntomas de depresión y con la satisfacción vital.
El estudio ha sido llevado a cabo por un equipo de investigadores utilizando avanzadas técnicas de magnetoencefalografía (MEG) para estudiar el comportamiento cerebral durante el ciclo respiratorio de 46 adultos sanos. Este enfoque innovador ha permitido descubrir que la respiración no solo es un proceso fisiológico, sino también una clave para entender el estado emocional de las personas.
Gustavo G. Díez, director de Nirakara Lab y coinvestigador principal del estudio, resalta: “Este hallazgo abre nuevas puertas para explorar cómo la respiración está vinculada a nuestro bienestar emocional. No solo proporciona una nueva forma de entender el cerebro, sino también una potencial herramienta para mejorar la salud mental, algo especialmente relevante en los tiempos actuales”.
"Respiramos unas 20.000 veces al día sin darnos cuenta. Ahora sabemos que cada una de esas respiraciones contiene información sobre cómo nos sentimos", explica Nazareth Castellanos, coinvestigadora principal del estudio. El hallazgo tiene implicaciones que van más allá del laboratorio. "Esto podría ayudarnos a entender por qué técnicas como la meditación o ciertos ejercicios respiratorios mejoran el estado de ánimo, y abre la puerta a desarrollar herramientas de monitorización de salud mental más sencillas y accesibles", señala Pablo Cuesta, coinvestigador principal y profesor en la Facultad de Medicina de la UCM.
Fernando Maestú, director del C3N, laboratorio de Neurociencia Cognitiva y Computacional de la Complutense, añade una imagen que todos reconocemos: "Todos sabemos que cuando algo nos asusta solemos bloquear el gesto respiratorio. Lo que ahora podemos ver es esa interacción entre respiración y cerebro. Es como tener una ventana, a través de la respiración, al mundo interno de las personas".
Este trabajo, que también ha contado con la colaboración de Harvard Medical School, podría tener importantes aplicaciones clínicas en el futuro, como la creación de herramientas más accesibles para el monitoreo de la salud mental y el bienestar emocional.
El estudio destaca cómo la pausa postespiratoria, aunque invisible y breve, podría convertirse en un marcador sensible para detectar alteraciones emocionales sutiles, abriendo la posibilidad de desarrollar intervenciones que mejoren el bienestar de las personas.
Datos clave del estudio
• Participantes: 46 adultos sanos
• Técnica: magnetoencefalografía (MEG) de alta resolución temporal
• Duración de la pausa postespiratoria: 12% del ciclo respiratorio (~0,5 segundos)
• Correlación con síntomas depresivos: R = 0,36; p < 0,001
• Correlación con satisfacción vital: R = -0,41; p < 0,001
• Bandas de frecuencia implicadas: Beta (14-30 Hz) y Gamma (30-45 Hz)
Referencias bibliográficas:
Gustavo G Diez, Pablo Cuesta, Sara W Lazar, Luis Saracho, Ricardo Bruña, Fernando Maestú, Eduardo Anitua, Nazareth Castellanos, Unmasking the post-expiratory pause: salience network connectivity and its link to psychological factors, Cerebral Cortex, Volume 35, Issue 11, November 2025, bhaf313, https://doi.org/10.1093/cercor/bhaf313
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