La carrera por desarrollar nuevos materiales se ha convertido en una pieza clave de la autonomía tecnológica europea
Europa intenta reducir su dependencia tecnológica apostando por materiales avanzados capaces de transformar sectores enteros, desde las baterías hasta la computación cuántica o la energía solar. En este artículo publicado en The Conversation, el catedrático de la Universidad Carlos III e investigador del IMDEA Materiales, José Manuel Torralba, explica cómo universidades, centros tecnológicos y empresas trabajan ya con materiales bidimensionales, compuestos ultraligeros y superconductores capaces de operar en condiciones extremas.
Muchos de estos avances buscan resolver problemas muy concretos, como que las baterías carguen más rápido, que los paneles solares sean más eficientes o que los chips sean menos dependientes de materias primas escasas. Pero también hay un componente geopolítico evidente, ya que la competencia con Estados Unidos y China ha convertido los materiales estratégicos en una cuestión industrial y económica de primer nivel.