09.04.2008
Emilio Herrera, hombre de compromiso. Uno de los rasgos más sobresalientes de Herrera fue su fidelidad a la palabra dada, aspecto que se convirtió en un elemento definitorio de su personalidad y le granjeó el respeto de propios y extraños. El militar granadino tenía profundas convicciones católicas y monárquicas, pero cuando Alfonso XIII le desvinculó en 1931 de su lealtad a la corona, acató al gobierno de la República porque emanaba de las urnas. La guerra civil le deparó muchos sinsabores: perdió la amistad de numerosos amigos -entre ellos, Kindelán, jefe de la aviación franquistas- su hijo Emilio, piloto de caza, murió en combate y mientras que su hijo, el poeta José Herrera Petere, militaba en el Partido Comunista, a Herrera se le consideraba "políticamente tibio" por su pasado como Gentilhombre de cámara y su animadversión hacia los asesores soviéticos de la República.