Además de su conocido uso en cosmética, el bótox también ha sido utilizado con fines bélicos
La produce un microorganismo llamado Clostridium botulinum y su nombre oficial es ‘toxina botulínica’. Se descubrió en el siglo XIX, en Alemania, asociado a intoxicaciones alimentarias por consumo de salchichas en mal estado. De hecho, de ahí viene su nombre, que deriva de la palabra latina “botulus”, que significa salchicha.
En humanos, la toxina botulínica causa relajación muscular y parálisis, por ello hay tratamientos estéticos en los que se inyectan pequeñas dosis de la toxina en la cara para eliminar arrugas. Sin embargo, en concentraciones elevadas puede causar la muerte al afectar a los músculos respiratorios. Por ello, durante el siglo XX muchos países han utilizado la toxina botulínica como arma biológica. Es una de las supuestas armas de destrucción masiva que algunos pensaban que Saddam Hussein estaba produciendo en Irak y su uso bélico está prohibido por diversos tratados internacionales.