
Los dinosaurios y la fruta
La extinción de los dinosaurios tuvo un impacto importante en la evolución de las frutas que conocemos hoy. Durante el periodo Cretácico, los dinosaurios, especialmente los grandes herbívoros, actuaban como una especie de ‘ingenieros de ecosistemas’, al derribar árboles y esparcir nutrientes a través de sus excrementos. Estas actividades sirvieron para moldear el paisaje, afectando a la dispersión de semillas.
Sin embargo, con la desaparición de la mayoría de los dinosaurios durante la extinción masiva a finales del Cretácico, el ecosistema sufrió cambios dramáticos. La reducción de estos grandes consumidores dejó espacio para que los mamíferos y aves más pequeños prosperaran. Esto, a su vez, influyó en el tamaño y la forma de las semillas. Sin la presión y el impacto físico de los dinosaurios, las plantas comenzaron a evolucionar para producir semillas más grandes, lo que condujo a un auge de las frutas.
Las nuevas especies de plantas comenzaron a desarrollar frutas con semillas grandes que podían ser dispersadas por animales más pequeños, adaptándose a las nuevas dinámicas del ecosistema.
Para saber más, podéis leer este artículo científico reciente sobre el tema.
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