20.11.2001
En la década de los noventa la ciencia y la tecnología han pegado un acelerón con escasos precedentes en la historia. Los cambios introducidos, pero sobre todo las promesas de un mundo ideal a muy pocos años vista, ha motivado la aparición de voces discordantes que se interrogan acerca de la ideoneidad de los métodos empleados para difundir y promover conocimientos, productos y aplicaciones que, por su mera concepción, están sacudiendo más de una conciencia. La nueva ética de la ciencia que se está construyendo en Europa pretende aportar luz a este debate.