La reina de los ratopines rasurados utiliza una sustancia olorosa para impedir que las demás hembras de la colonia se reproduzcan
Los ratopines rasurados viven en sociedades parecidas a las de las hormigas o las abejas. Cada colonia cuenta con una reina, unos pocos machos reproductores y decenas de individuos que trabajan, excavan túneles y cuidan de las crías sin reproducirse.
Durante décadas se sabía que la presencia de la reina mantenía infértiles a las demás hembras, pero se desconocía el mecanismo. Un nuevo estudio ha identificado una de las sustancias responsables: el miristato de isopropilo, un compuesto producido en grandes cantidades por la reina y prácticamente ausente en los individuos no reproductores.
La molécula es detectada mediante el olfato y modifica las concentraciones de dos hormonas, la prolactina y la progesterona, en las otras hembras. El resultado es la inhibición de su sistema reproductivo.
Los investigadores comprobaron su efecto en colonias que habían perdido a la reina. Normalmente, su desaparición desencadena peleas entre las hembras de mayor rango hasta que una de ellas ocupa el trono. Sin embargo, al añadir diariamente miristato de isopropilo, la sucesión quedó bloqueada. Cuando dejaron de administrarlo, regresaron la agresividad y la competencia reproductiva.
Es uno de los primeros ejemplos conocidos de una señal química capaz de controlar la reproducción de toda una sociedad de mamíferos. La estrategia recuerda a las feromonas utilizadas por las reinas de muchos insectos sociales. Un único olor que mantiene la jerarquía, evita las luchas por el poder y garantiza que solo una hembra tenga descendencia.
Imagen de portada:Smithsonian's National Zoo / Credit: Smithsonian Institution