Un estudio encuentra dificultades de atención y autorregulación en niños nacidos durante el primer confinamiento
En marzo de 2020, millones de niños comenzaron su vida en un contexto de pandemia, donde apenas tuvieron contacto con personas ajenas a su familia. Ahora, un estudio realizado en Inglaterra ofrece una primera aproximación a las posibles consecuencias de aquella experiencia.
Los investigadores evaluaron a 205 niños de cuatro años nacidos durante el primer confinamiento. Un tercio presentaba necesidades específicas relacionadas con la función ejecutiva, un conjunto de capacidades que permite mantener la atención, seguir instrucciones, resistirse a las distracciones o modificar el comportamiento. La proporción es superior a la encontrada en muestras anteriores a la pandemia.
Los resultados fueron más positivos en otras áreas. El lenguaje receptivo (es decir, la capacidad de comprender lo que dicen los demás) se encontraba en niveles normales o superiores a la media histórica, posiblemente por la mayor interacción con los padres. El lenguaje expresivo, sin embargo, estaba por debajo de lo esperable según la capacidad de razonamiento de los menores.
Conviene interpretar los resultados con prudencia. El estudio es observacional, incluye una muestra relativamente pequeña y no puede demostrar que el confinamiento causara estas diferencias. Además, las familias participantes tenían un nivel educativo superior a la media.
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