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Una nueva herramienta del CREAF permite conocer la humedad de la vegetación de toda España en tiempo real y mejorar la prevención de incendios

La plataforma permite seguir diariamente la evolución de la sequía forestal durante los últimos 365 días y la parte positiva es que no hace falta saber de modelización: cualquier persona puede utilizarla y acceder al mapa

Cada verano nos hacemos la misma pregunta: ¿por qué algunos bosques arden con mucha más virulencia que otros? A menudo se habla de la temperatura, la topografía, el viento o las precipitaciones, factores que sin duda influyen. Ahora, un estudio publicado en New Phytologist y liderado por el CREAF explora como incorporar la humedad de la vegetación en los modelos de riesgo de incendio para mejorar su prevención y gestión. Este indicador ya se calcula en ForestDrought, una plataforma desarrollada por el Ecosystem Modelling Facility (EMF) del CREAF, que actualiza diariamente el estado hídrico de los bosques de la península ibérica y las Islas Baleares. La herramienta muestra, entre otros indicadores, el contenido de agua del suelo y la humedad de la vegetación viva.

En el mapa de España de los últimos meses se puede observar cómo las abundantes lluvias del invierno y la primavera permitieron que los bosques llegaran a principios de junio con buenas reservas de agua. Sin embargo, las oleadas de calor de las últimas semanas están cambiando esta situación. A medida que aumentan las temperaturas, la vegetación transpira más, las reservas de agua del suelo disminuyen y los árboles y arbustos comienzan a sufrir pérdidas de agua ya secarse.

Por ejemplo, durante estas semanas, según las simulaciones de ForestDrought hay una mayor sequedad -es decir, se observa una humedad por debajo del 100% y en algunos casos cerca del 80%- en Extremadura y la zona occidental de Andalucía (Córdoba, Sevilla, Cádiz y Huelva) y Castilla La-Mancha (Ciudad Real y Toledo). En el caso de Catalunya las zonas más secas se concentran El Vallès Oriental y Occidental, El Maresme y la zona interior de Girona (Selva, Gironés y Garrotxa).

"Queremos que esta herramienta sea útil para anticipar con mayor fiabilidad cuándo y dónde la vegetación viva se encuentra en una situación crítica y puede ser un riesgo en relación a los incendios. La plataforma permite seguir diariamente la evolución de la sequía forestal durante los últimos 365 días y la parte positiva es que no hace falta saber de modelización: cualquier persona puede utilizarla y acceder al mapa", explica Víctor Granda, científico de datos del CREAF. 

Para elaborar estos mapas, ForestDrought integra datos meteorológicos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), el Servei Meteorològic de Catalunya (SMC), MeteoGalicia y la Red de Información Agroclimática de Andalucía (RIA), junto con información sobre el suelo, el relieve y la estructura de los bosques procedente del Inventario Forestal Nacional, el Mapa Forestal de España y datos lidar.

La vegetación viva: un factor a tener en cuenta

De acuerdo con el equipo y las conclusiones del estudio, los índices de sequía actuales se basan en las condiciones meteorológicas y predicen bien las variaciones de humedad de los restos de vegetación muerta como hojarasca, ramas y troncos. Sin embargo, no capturan tan bien las variaciones de humedad en la vegetación viva, que también influye de forma importante en el riesgo de propagación del fuego.

En el caso de ForestDrought es una herramienta innovadora porque sí que tiene en cuenta todas las características de la vegetación viva, como tipo de planta o especie, así que genera predicciones más afinadas", explica Rodrigo Balaguer, investigador del CREAF y primer autor del estudio. 

Por ejemplo, los árboles, como los pinos o las encinas, tienen raíces más profundas con las que pueden acceder al agua almacenada en capas más profundas del suelo. Además, cuando sufren estrés hídrico cierran los estomas -pequeños poros que sirven para el intercambio de gases, pero por los que también se pierde agua-. "Estas adaptaciones les ayuda a mantener una humedad más estable durante los periodos secos", continúa el investigador. En cambio, muchos arbustos del sotobosque, como el romero o las jaras, tienen raíces más superficiales y dependen del agua acumulada en las capas más externas del suelo, por lo que se secan mucho más rápidamente cuando deja de llover. 

"En general, estas diferencias ayudan a explicar por qué dos masas forestales expuestas a las mismas condiciones meteorológicas pueden presentar un riesgo de incendio diferente", añade Miquel de Cáceres.

El futuro de los modelos para predecir incendios

Los resultados de la investigación también identifican los principales retos para que este tipo de herramientas, que tienen en cuenta el estado hídrico del bosque, como ForestDrought, sean todavía más precisas. Entre otras cuestiones, sería necesario incluir información más detallada sobre las características de los suelos, como la cantidad de rocas y la profundidad del suelo; también incorporar conocimiento más detallado sobre la fisiología de cada especie; representar con más precisión el movimiento del agua dentro de los bosques; y mejorar la observación por satélite, que pueden proporcionar datos actualizados del estado de la vegetación (altura, biomasa, área foliar...).

"Lo que sí está claro es que conocer el estado de la humedad de la vegetación, combinado con el resto de índices, nos permitiría elaborar mapas de riego de incendio mucho más precisos y proporcionar información complementaria a bomberos y a las administraciones responsables de la prevención de incendios", coinciden los tres investigadores.


Referencia bibliográfica:

Balaguer-Romano, R., Sañé, A., Martin-StPaul, N., Ruffault, J., Gabriel, E., Castro, X., Pymonte, F., Liu, X., Druel, A., Delzon, S. y De Cáceres, M. (2026), Key sources of moisture contento. New Phytol. https://doi.org/10.1111/nph.71286

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