La ciencia avanza más rápido que nunca, pero no siempre sabe responder a las preguntas que ella misma abre
Durante años se ha dicho que las humanidades y la ciencia compiten por el mismo espacio, pero en nuestra época, la artificialidad de esta división es más evidente que nunca. En este artículo de opinión publicado en Nature, el investigador chino Xin Fan hace hincapié en que las humanidades son un elemento clave en los cimientos de la educación superior, especialmente en instituciones que investigan nuevas tecnologías.
La inteligencia artificial, la biotecnología o la edición genética pueden transformar la salud, el trabajo y la forma en la que nos relacionamos. Pero entender sus implicaciones exige algo más que buenos datos. Hace falta contexto histórico, reflexión ética y capacidad para leer la sociedad en la que esas tecnologías aterrizan.
La ciencia necesita a las humanidades no como adorno, sino como herramienta. Sin ellas, puede producir respuestas brillantes a preguntas mal formuladas.