Efren Fernández, investigador distinguido en la Universidad Politécnica de Madrid, ha obtenido una prestigiosa ERC Consolidator Grant del European Research Council. La Fundación para el Conocimiento madri+d le ha acompañado a lo largo del proceso para lograr esta importante financiación europea
1. ¿En qué consiste el proyecto SONIFY?
El proyecto SONIFY busca cambiar y avanzar la forma en la que interactuamos con la tecnología del sonido, especialmente cómo lo captamos y cómo utilizamos sus propiedades dinámicas.
La tecnología del sonido ha cambiado relativamente poco en los últimos siglos. Aunque se ha perfeccionado, seguimos midiendo el sonido principalmente con micrófonos en un punto concreto. Sin embargo, el sonido son ondas que se propagan en el espacio, se reflejan, se absorben, interfieren, etc. y esa dimensión espacial no se capta ni se utiliza hoy en día. Uno de los principales objetivos del proyecto es precisamente captar esa dimensión espacial y utilizarla para mejorar cualquier tecnología relacionada con la acústica.
2. ¿Podrías explicar esta idea con una analogía sencilla?
Sí. Es similar a la diferencia entre auscultar a un paciente (escuchar en un punto) y utilizar técnicas de imagen médica como una resonancia, que permiten visualizar el interior del cuerpo. En mi trabajo, desarrollo técnicas para visualizar cómo viajan las ondas sonoras en el espacio, lo que permite entender mejor su comportamiento y actuar sobre él.
3. ¿Qué aplicaciones prácticas tiene esta tecnología?
Esta tecnología tiene aplicaciones en ámbitos como la tecnología inmersiva y la tecnología asistencial, por ejemplo en audífonos y sistemas que mejoran la audición y la comunicación humana. También resulta fundamental en arquitectura, ya que permite diseñar espacios adecuados para la comunicación oral o las representaciones musicales. Otro campo clave es la cancelación del ruido: comprender cómo se propagan las ondas sonoras en el aire hace posible desarrollar soluciones avanzadas de cancelación activa, más allá de cancelar el ruido en un solo punto, como hacen los auriculares activos actuales. Esto sería especialmente útil en problemas de ruido ambiental a gran escala, como los que pueden afectar a edificios o zonas residenciales, donde es necesario entender la propagación del sonido para poder intervenir eficazmente. Asimismo, estas técnicas tienen un gran potencial en la preservación y documentación del patrimonio histórico acústico, ya que permiten caracterizar y digitalizar la acústica de espacios e instrumentos, facilitando su restauración o conservación. En definitiva, cualquier tecnología relacionada con el sonido puede beneficiarse de este enfoque.
4. ¿Puedes dar un ejemplo concreto relacionado con problemas reales de ruido?
Sí. Un caso similar al del Estadio Bernabéu -relativo a los eventos musicales- lo trabajé en Dinamarca, en el centro de Copenhague, donde se organizaban conciertos en una zona residencial. Logramos reducir el sonido que se propagaba fuera del recinto mediante tecnología de cancelación avanzada. Este tipo de soluciones requiere entender muy bien cómo se propagan las ondas sonoras.
5. ¿Cuál es el principal reto técnico que aborda el proyecto?
Un problema importante es que las ondas acústicas audibles pueden ser muy pequeñas (de apenas un par centímetros), por lo que medirlas completamente según se propagan en el aire requeriría millones de micrófonos. El objetivo es desarrollar técnicas capaces de capturar esa información espacial utilizando solo un número reducido de sensores.
6. ¿Cuál ha sido tu trayectoria académica y profesional?
Soy de Madrid y estudié el grado en Telecomunicaciones en la Politécnica. Después me fui a Dinamarca, donde hice un máster, doctorado y postdoctorado. Trabajé como profesor en la Universidad Técnica de Dinamarca durante más de diez años, donde también coordiné el máster en ingeniería acústica, y realicé múltiples estancias internacionales (Francia, EEUU, Corea del Sur). Hace aproximadamente un año y medio regresé a la Politécnica de Madrid con el programa ATRAE y Beatriz Galindo.
7. ¿Por qué elegiste especializarte en acústica?
Estudié Telecomunicaciones con especialidad en sonido e imagen. Siempre tuve una gran pasión por el sonido, y Dinamarca es un país líder en acústica, lo que influyó en mi decisión de marcharme y estar allí tantos años.
8. ¿Es habitual que los investigadores en este campo provengan del mundo musical?
Sí, muchos llegamos a este campo por interés en la música o el audio. A partir de ahí descubres que hay oportunidades en la tecnología del sonido y desarrollas una carrera en ese ámbito.
9. ¿Cómo fue el proceso para obtener la financiación ERC?
La idea del proyecto era relativamente reciente, pero trabajé mucho para desarrollarla y perfeccionarla lo máximo posible. Durante la preparación recibí apoyo de la Politécnica y de la Fundación madri+d, tanto para estructurar la propuesta como para preparar la entrevista mediante simulaciones y asesoramiento en comunicación.
10. ¿Qué significa para ti haber conseguido esta ayuda ERC?
Es muy ilusionante, especialmente porque permite desarrollar ideas ambiciosas que no serían posibles en proyectos más pequeños. Además, permite crear un equipo de investigación con doctorandos y postdocs. A nivel personal es muy gratificante, aunque considero que esto es solo el comienzo del verdadero trabajo.
11. ¿Qué consejo darías a tu yo del pasado?
Le diría que continúe trabajando con ilusión y manteniendo esa pasión por la investigación, porque es un campo fascinante con muchas posibilidades y muchas vías aún por explorar.