Un hombre sobrevivió casi tres días en un barco hundido gracias a una bolsa de aire atrapada en el casco
En 2013, un remolcador que operaba frente a la costa de Nigeria volcó y se hundió a unos 30 metros de profundidad. Once tripulantes murieron. Pero uno de ellos, el cocinero Harrison Okene, fue encontrado con vida 60 horas después dentro del casco del barco.
Okene había quedado atrapado en un compartimento donde se formó una bolsa de aire cuando la embarcación se hundió. Ese pequeño volumen de aire le permitió respirar durante más de dos días hasta que un equipo de buceadores llegó al pecio para recuperar los cuerpos.
Cuando un barco se hunde, algunas cavidades pueden retener aire si quedan orientadas hacia arriba. La presión del agua comprime ese aire, pero no lo elimina por completo, creando un espacio respirable durante un tiempo limitado.
Sin embargo, hay un límite químico, ya que a medida que la persona respira, la concentración de oxígeno disminuye y la de dióxido de carbono aumenta. Cuando este último se acumula demasiado, provoca pérdida de conciencia. En el caso de Okene, el volumen de la burbuja de aire y el tiempo hasta el rescate resultaron suficientes para evitarlo.
Hemos descubierto esta historia en el podcast Catástrofe Ultravioleta, que le ha dedicado un episodio. Podéis ver el vídeo del increíble rescate aquí y leer más en este artículo de National Geographic.