Esta actividad introduce al público en uno de los principios fundamentales de la física: la gravedad y el movimiento de los cuerpos en el espacio, mostrando que las mismas leyes explican tanto la caída de un objeto como la órbita de un satélite.
La estación comienza con una simulación de órbitas mediante un “pozo gravitatorio”, donde una tela elástica representa el espacio-tiempo y una masa central simula un planeta. Al hacer girar canicas o pequeñas pelotas alrededor, los visitantes observan trayectorias curvas y órbitas elípticas, comprendiendo de forma visual por qué la Luna se mantiene en movimiento alrededor de la Tierra: no porque la gravedad desaparezca, sino porque está en caída continua con la velocidad adecuada. Esta experiencia permite relacionar velocidad inicial, masa y periodo orbital.
A continuación, se aborda el concepto de caída libre y aceleración. Mediante una pequeña torre de caída, dos objetos de distinta masa se sueltan simultáneamente, comprobando que ambos llegan al mismo tiempo cuando el rozamiento es despreciable. El experimento se apoya con material audiovisual y, cuando es posible, con sensores (por ejemplo, micro:bit) para medir la aceleración, reforzando la idea de que la masa no influye en la aceleración de la caída.
La actividad se completa con una aproximación a la medición de la masa en microgravedad, inspirada en el funcionamiento del SLAMMD utilizado en la Estación Espacial Internacional. Mediante sistemas de muelles y masas diferentes, se muestra que, aplicando la misma fuerza, los objetos con mayor masa adquieren menor aceleración, permitiendo calcular la masa a partir de la segunda ley de Newton (F = m·a). Este bloque ayuda a diferenciar claramente masa, peso y fuerza, incluso en ausencia de gravedad aparente.