Esta actividad tiene un doble objetivo: por un lado, explicar de forma divertida y memorable el funcionamiento del sistema digestivo de los rumiantes; por otro, demostrar que los animales pastadores son aliados esenciales en el mantenimiento de los pastizales y del ciclo de nutrientes en los ecosistemas. A menudo se cree que las ovejas “simplemente comen hierba”, pero en realidad poseen un sistema digestivo altamente especializado que les permite transformar biomasa vegetal indigerible para otros animales en energía y fertilizante.
Nuestro alumnado explicará que el proceso comienza en el Rumen, una enorme cuba de fermentación donde viven millones de bacterias y hongos simbióticos que descomponen la celulosa; sigue en el Retículo, donde la oveja selecciona el alimento parcialmente digerido y lo devuelve a la boca para masticarlo de nuevo (rumiar); después pasa al Omaso, donde el agua es absorbida y los nutrientes se concentran; y finalmente llega al Abomaso, el equivalente al estómago humano, donde enzimas y jugos ácidos disuelven lo restante. Esta digestión lenta pero extremadamente eficiente convierte la hierba en proteínas, grasas y sobre todo en estiércol rico en nitrógeno y fósforo, que devuelve al suelo y alimenta de nuevo al pastizal. Para los visitantes de niveles más avanzados introduciremos conceptos como microbiota intestinal, fermentación anaerobia, producción de metano o eficiencia energética comparada.
La actividad no solo enseña biología, sino también sostenibilidad: el visitante comprenderá que una oveja no es solo un animal que pasta, sino una “máquina biológica de reciclaje” capaz de transformar residuos vegetales en riqueza para el suelo. Al vivirse físicamente como un recorrido lúdico, la experiencia se interioriza mejor que con una simple explicación.