30.04.2013
Los manuales al uso se empeñan en contarnos que la ciencia es un episodio cerebral e individual y, cuando sus autores quieren meterse en algún vericueto, entonces hablan de una empresa social que sucede en recintos cerrados pero que embeben los valores dominantes del entorno que los acoge y generalmente los financia. Los manuales, en fin, se empeñan en un trampantojo inveterado: invisibilizar todos los actores presentes en la escena, desde los que hacen políticas y asignan recursos, hasta los que gestionan las finanzas, el personal, las comunicaciones, las computaciones, la propiedad intelectual o las relaciones con la prensa.