Manuel de Falla
A lo largo de la historia, el control de máquinas ha evolucionado a medida que la ciencia y la tecnología han avanzado. En sus inicios, este control era completamente manual: si querías encender una luz, simplemente accionabas el interruptor. Con el tiempo, el control se fue sofisticando con sistemas mecánicos, como los programadores que regulan el encendido de las lavadoras o las piscinas. En estos casos, ya no era necesario estar presente; un mecanismo se encargaba de activar la máquina en el momento adecuado.
Más adelante, llegamos a los programadores electrónicos, que incorporan sensores capaces de recoger información del entorno y tomar decisiones. Por ejemplo, cuando cae la noche, las farolas de las calles se encienden automáticamente, adaptándose a las condiciones del entorno.
Sin embargo, lo más moderno no siempre es sinónimo de lo más eficiente. Existen métodos muy simples de control que, a pesar de ser muy básicos, funcionan a la perfección y, lo mejor de todo, no requieren consumo de energía alguno.
En este proyecto, vamos a explorar algunos de estos sistemas de control, desde los más sencillos hasta los más complejos. Pero no nos vamos a enfocar en los sistemas actuales de control electrónico o por ordenador, ni en coches que siguen líneas o detectan obstáculos. Lo que buscamos es algo más: queremos que los participantes en nuestras actividades descubran por sí mismos cómo controlar máquinas de manera divertida, práctica y visual. Y lo mejor de todo: ¡lo haremos jugando!
Instituto de Educación Secundaria
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