• El algebrista

    Con música del tango Mano a mano

    Algebrista te volviste
    refinado hasta la esencia
    oligarca de la ciencia
    matemático bacán.
    Hoy mirás a los que sudan
    en las otras disciplinas
    como dama a pobres minas
    que laburan por el pan.

    ¿Te acordás que en otros tiempos
    sin mayores pretensiones
    mendigabas soluciones
    a una mísera ecuación?
    Hoy la vas de riguroso
    revisás los postulados
    y junás por todos lados
    la más vil definición.

  • El tren expreso. (fragmento)

    VII
    Las cosas que miramos
    se vuelven hacia atrás en el instante
    que nosotros pasamos,
    y conforme va el tren hacia adelante,
    parece que desandan lo que andamos;
    y a sus puestos volviéndose, huyen y huyen
    en raudo movimiento
    los postes del telégrafo clavados
    en fila a los costados del camino,
    y como gota a gota, fluyen, fluyen,
    uno, dos, tres y cuatro, veinte y ciento,
    y formando confuso y ceniciento
    el humo con la luz un remolino,
    no distinguen los ojos deslumbrados
    si aquello es sueño, tromba o torbellino.

  • Lección de anatomía

    El hombre amoratado en la camilla
    con los ojos velados como un pez en la plaza.
    Las fibras sueltas que el Doctor Tulp levanta indiferente
    y la piel retirada como si fuera un guante.
    Mi padre conducía,
    llegamos hasta Holanda, con sus canales y sus girasoles,
    el mercado del queso aquel domingo,
    la lencería azul de la mujer en el escaparate.

    Mi padre nos mostraba el Rijksmuseum,
    daba clases de historia
    y los originales no enseñaban
    nada que no estuviese ya en los libros.
    No se habló de la muerte,
    nos fuimos a comer.

  • Declaración matemática

    Niña, me postro a tus pies
    para pintar la pasión
    que abrasa mi corazón
    como dos y una son tres.
    Escucha mi amor vehemente,
    pues des que te he conocido
    continuamente ha crecido
    en progresión ascendente.
    Que me quieras solicito
    y ésta no mires esquiva:
    si es mi beldad negativa
    mi cariño es infinito.
    Multiplicamini, etcétera,
    dijo Dios al padre Adán,
    y yo quiero ese refrán
    seguir al pie de la letra.

  • Publicar o perecer

    Feliz surge la idea que nos lleva
    por la senda ingeniosa,
    que parece certera,
    a la vera, muy cerca,
    de ese ansiado teorema.

    Pero la esquiva verdad no nos deja,
    escondida en su templo,
    ni desnuda probarla,
    ni tampoco falsarla
    con sutil contraejemplo.

    Y aunque la mente mil tretas produce,
    ofreciendo al diablo el clásico pacto.

  • Alexander von Humboldt explora el Orinoco (1799)

                                                 Fragmento en el epifonema o cierre del poema

    ¿Fueron acaso un sueño
    Göttingen, Freiburg, Jena,
    todos aquellos años
    estudiosos, aquellos
    parques de inexorable geometría,
    aquellas bibliotecas con profundo
    olor a cera y tiempo,
    el polvo que exhalaban los cat&

  • Soneto de tus vísceras

    Harto ya de alabar tu piel dorada,
    tus externas y muchas perfecciones,
    canto al jardín azul de tus pulmones
    y a tu tráquea elegante y anillada.

    Canto a tu masa intestinal rosada,
    al bazo, al páncreas, a los epiplones,
    al doble filtro gris de tus riñones
    y a tu matriz profunda y renovada.

    Canto al tuétano dulce de tus huesos,
    a la linfa que embebe tus tejidos,
    al acre olor orgánico que exhalas.

    Quiero gastar tus vísceras a besos,
    vivir dentro de ti con mis sentidos...

  • El tranvía

    En rosario, en letanía.
    Sugerencias del tranvía.
    Paralelepipédico,
    acelerado:
    mézclese y agítese
    tiempo y espacio.
    ¡Qué cosas diría
    un einsteiniano!
    En los carriles de la vía
    se lava los pies el tranvía.
    Tejiendo su red, trabaja
    como un arácnido.
    Equilibrista de alambre
    cabeza abajo.
    Globo cautivo del cable,
    siempre tirando.
    Pidiendo va un avemaría
    la campanilla del tranvía.
    Trole al hombro:
    ¡Buen soldado!
    Ligero navío
    de un solo palo.

  • Muerte de un naturalista

    Durante todo el año el dique de lino supuraba
    en el corazón del pueblo; verde y de cabeza pesada
    el lino se pudría allí, aplastado por enormes terruños.
    A diario chorreaba bajo un sol de justicia.
    Burbujas gorgojeaban con delicadeza, moscardones
    tejían una fuerte gasa de sonido en torno al olor.
    Había también libélulas, mariposas con lunares,
    pero lo mejor de todo era esa baba caliente y espesa
    de huevos de rana que, a la sombra de las orillas,
    crecía como agua coagulada.

  • El termómetro

    28 Para determinar por experiencia
    Muchos de los efectos expresados,
    Han sido con buen éxito empleados
    Algunos instrumentos ingeniosos,
    Inventados por físicos famosos,
    Y meteorológicos llamados,
    Porque el nombre meteoro aplicamos
    A cuanto en nuestra atmósfera observamos.